12.06.2016

POLÍTICAS PÚBLICAS

SEGURIDAD-JUSTICIA

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El desafío que plantea la CIDH para Argentina

El desafío que plantea la CIDH para Argentina

Sobre la crisis de la Comisión Interamericana

 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dio cuenta de la crisis financiera por la que atraviesa. La organización se vio obligada a suspender la realización de las visitas previstas para este año, y el desarrollo de los periodos de sesiones programados para los meses de julio y octubre.

 

Como consecuencia de esta crisis, la CIDH hizo un llamado a los países miembros, a los observadores y a los donantes a realizar aportes financieros urgentes.

 

El asunto ya se encuentra en la agenda como tema prioritario en las sesiones de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos previstas para junio. La Argentina ha decidido acompañar y apoyar a la CIDH en este difícil momento, reconociendo su transcendental labor. Pero también impulsar en el entorno adecuado para su discusión medidas complementarias de acción estratégica para respetar la institucionalidad y darle sustentabilidad en el largo plazo.

 

Nos encontramos ante un nuevo desafío histórico de sinceramiento que obliga a reflexionar con profundidad sobre el rol que debe asumir la Comisión. La situación económica genera graves consecuencias en la capacidad del órgano para cumplir con su mandato y funciones básicas, pero la crisis actual no es mas que el aspecto económico de un problema político regional.

 

El positivo impacto que ha tenido la CIDH en toda la región en su mas de medio siglo de funcionamiento es innegable. El trabajo realizado en la lucha contra las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales y la tortura, los avances en materia de debido proceso legal y tutela judicial efectiva han sido relevantes.  La CIDH también ha fijado posturas y estándares, e incluso construcciones doctrinarias sustanciales, que han colaborado al desarrollo de importantes políticas públicas en materia de libertad de expresión y la protección de grupos vulnerables..

 

No obstante, hay que notar algunas debilidades, desde una mirada externa, como su atraso procesal, la politización de algunos asuntos y cierto doble estándar en relación del tema y de los actores involucrados. Estas fallas deterioran la independencia y transparencia de la Comisión y la desprestigian como órgano defensor de los derechos humanos en el sistema interamericano.

 

Es el momento de dejar de lado el enfrentamiento para profundizar un diálogo enriquecedor para todas las partes, en búsqueda de consensos. Los Estados deben tener la posibilidad de contar con la Comisión para un trabajo conjunto en la tutela efectiva de los derechos humanos, fundado en los principios de cooperación internacional y buena fe.

 

Para ello hay que dotar a la Comisión de los recursos para llevar adelante su trascendente labor, pero con la perspectiva de contar con la seguridad de una sincera y desinteresada evaluación  de sus procesos de trabajo, dejando de lado las practicas dañinas que deterioran institucionalmente.  Tenemos que apoyar a la Comisión pero sin perder de vista que una verdadera política de derechos humanos debe tener como centro la dignidad de la persona y no los intereses sectoriales.

Fuente: http://www.jus.gob.ar/prensa/noticia.aspx?id=2291